DÍA DEL LIBRO 4ºA

10:58 , 1Comentarios

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA EN EL FONDO DEL MAR

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no puedo acordarme, porque ya han pasado más de 400 años… Estaban Don Quijote y su escudero, Sancho Panza, muy entretenidos en la biblioteca municipal María Moliner, leyendo libros de aventuras.

Mirando, mirando, se encontraron con un maravilloso y antiguo libro colocado en la última estantería del último pasillo de la biblioteca.

El libro estaba tan alto que Don Quijote pidió ayuda a Sancho para poder alcanzarlo…. Cuando estaba a punto de cogerlo, alargando sus dedos, el libro se les cayó encima con las páginas abiertas y… ¡Sus páginas les absorbieron y 
acabaron dentro del libro…!    

Sin darse cuenta aparecieron los dos en el fondo del mar, con trajes de buzo puestos.
De repente, Rocinante y Rucio aparecieron en su busca pero convertidos en caballitos de mar.



-¿Dónde estamos?- dijo Sancho asustado.
- Amigo Sancho, seguro no estoy, pero esto tiene toda la pinta de ser el fondo del mar- contestó Don Quijote.
De pronto, por allí pasaron Bob Esponja y Patricio, que al verles dijeron sorprendidos:
-“¡Han venido turistas!”
-¿Dónde podemos comer algo, caballeros?- les preguntó Don Quijote.
-En el Crustáceo crujiente- contestó en seguida Bob Esponja.
-¡Hay unas hamburguesas exquisitas…!- afirmó Patricio.
Y los cuatro se dirigieron al Crustáceo crujiente a devorar hamburguesas.

Mientras comían, Bob Esponja y Patricio les contaron que para volver a la Tierra, concretamente a la Mancha, tenían que ir a visitar al Dios del mar, POSEIDÓN. Él era el único que podía ayudarles…
Decididos y con la tripa llena tomaron rumbo al palacio de Poseidón.
Al llegar al palacio, Poseidón les recibió muy curioso de conocer a esos dos extraños turistas que habían llegado al fondo del mar.
-        -¿Qué desean ustedes de mi persona?- Les preguntó Poseidón.
-         -Señor, permítame que nos presentemos, yo soy Don Quijote de la Mancha y vengo acompañado de mi escudero y amigo, Sancho Panza.
Llegamos al fondo del mar a través de un libro que encontramos en la biblioteca y no sabemos cómo volver.
Unos buenos amigos que hemos encontrado al llegar, nos han dicho que usted podría ayudarnos a volver a nuestra casa.
Le estaríamos muy agradecidos si es usted tan amable de indicarnos el camino de vuelta.
-        - ¿Y qué conseguiría yo a cambio?- dijo Poseidón
-        - Lo que usted nos pida y esté a nuestro alcance, le daremos sin dudarlo.


                              Después de unos minutos pensando, Poseidón les pidió un favor a cambio: “Tendrían que ir a rescatar a su hija, la sirena Dulcinea, que estaba secuestrada por un gran Pulpo malillo llamado Kraken.”
Don Quijote y Sancho Panza accedieron a la petición de Poseidón y se encaminaron hacia la cueva donde vivía el pulpo Kraken.

Por el camino, Don Quijote iba pensando cómo lograr rescatar a Dulcinea, pero todo lo que se le ocurría, a Sancho le parecía una locura: Disfrazase de pulpos para no hacer sospechar a Kraken y entrar en su guarida, cantarle una nana para que se durmiera y aprovechar para rescatar a Dulcinea, contarle unos chistes para que al reírse se le enredaran los tentáculos y no pudiera cogerles, y miles más...

Después de mucho pensar y darle muchas vueltas decidieron engañar al gran pulpo gigante mandándole un whatsapp y contándole que estaba invitado a una “macrofiesta de pulpos” que se había organizado en el Crustáceo crujiente y a la que irían pulpos de todas las partes del océano.
-¡Esta idea no puede fallar! A Kraken le encantan las fiestas, bailar y mover los tentáculos, al menos eso nos han dicho en el palacio antes de salir.- Recordó Sancho.

Y dicho y hecho, Don Quijote y Sancho Panza lograron engañar a Kraken y cuando le vieron salir muy arregladito, con chaqueta y corbata, de su cueva, aprovecharon para entrar y rescatar a la sirenita Dulcinea.

Cuando Don Quijote vio a Dulcinea, se quedó maravillado ante tanta hermosura y lo único que se le ocurrió fue dedicarle unos torpes versos:
“Dulcinea, Dulcinea,
dónde va usted tan hermosa…
A la era verdadera,
pin pan pun fuera.”
Contra todo pronóstico, Dulcinea cayó rendida a los pies de Don Quijote y los dos se enamoraron sin remedio.

Cuando llegaron al palacio de Poseidón, éste muy agradecido a Don Quijote y Sancho Panza por haber rescatado a su querida hija Dulcinea, cumplió su promesa de ayudarles a volver a la Mancha. Y al ver que Dulcinea estaba perdidamente enamorada de aquel turista terrestre, aceptó que su hija viajara con ellos en forma de mujer.
Para ello, tenían que cerrar los ojos y contar hasta 5, mientras Poseidón con sus poderes les devolvería a su hogar.

1, 2, 3, 4 y 5… Cuando Don Quijote abrió los ojos, vio que estaba tumbado a la sombra de un árbol al lado de un pozo. Junto a él dormía plácidamente Sancho, pero no había rastro de la bella Dulcinea.
-¡Sancho, Sancho despierta! –Le dijo Don Quijote a Sancho mientras le zarandeaba.
-¿Qué ocurre mi señor?- preguntó Sancho asustado.
-Ya estamos en casa, pero no encuentro a mi querida Dulcinea- le dijo Don Quijote.
-¿Dulcinea? ¿En casa?- preguntó sin comprender Sancho.
-Sí, hemos llegado de los fondos del mar sanos y salvos. Poseidón ha cumplido con su palabra- Contó Don Quijote.
-Pero… ¿qué es lo que dice señor? No le entiendo.- Contestó Sancho
- ¿No venimos del fondo del mar?- Preguntó Don Quijote entristecido al ver la cara de confusión de su escudero.
-Señor, debe haber sido un sueño de los suyos, lo siento mucho.


Y Don Quijote quedó pensativo y con una expresión de tristeza en su rostro que delataba lo decepcionado que se sentía al ver que esa estupenda aventura en el fondo del mar, solo hubiese pasado en su imaginación.
FIN






Mily Otero

Profesor del ciclo 2

1 comentario:

  1. No os lo había dicho pero me gustó mucho la historia cuando la escuché, el día del Libro y ahora que la he releído también. Os felicito por el texto que habéis escrito . D. Quijote en este ambiente tan diferente a su Mancha , sigue siendo tan imaginativo y Sancho tan realista como los creó Cervantes .

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