DON QUIJOTE EN EL SIGLO XXI


Para trabajar la expresión escrita de cara a la celebración del Día del Libro 2016, desde el grupo de 5º B imaginamos cómo sería la vida de los personajes del Quijote en pleno siglo XXI, trasladando sus aventuras a las ciudades actuales y a los elementos que utilizamos en nuestra vida cotidiana, todo ello sin perder la esencia del argumento de la obra maestra de Cervantes.
Así pues cada alumno y alumna del grupo escribió un cuento ambientando el argumento del Quijote a nuestros tiempos. Dos de estos relatos fueron leídos el pasado viernes en el salón de actos del cole por Adrián y Almudena. Tras una votación entre los integrantes de 5º B, se decidió que el cuento mejor escrito fue el que a continuación podemos ver, llamado “El duelo en Madrid” de Adrián Sánchez. El resto de cuentos los podéis leer en el tablón que está al lado de la puerta del aula de 5º B. Esperemos que os gusten.



EL DUELO EN MADRID
En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…¡uy, casi se me olvida presentarme! Me llamo Sansón Carrasco y soy el consejero del alcalde del pueblo del que os voy a hablar. Ese pueblo era pequeño, se encontraba en Ciudad Real y ahí vivían Sancho, Don Quijote, Dulcinea, mi compañero, el alcalde y yo.
Sancho era un repartidor de pizza y era de baja estatura y regordete, era muy alegre. Sin embargo, Don Quijote era comercial y vendedor de coches y era alto, exageradamente flaco y estaba loco de tanto jugar a la videoconsola. Dulcinea, que era compañera de Don Quijote, era muy guapa, de pelo rubio, alta y no tan flaca como Don Quijote.
Un día, fui al ayuntamiento para advertirle una cosa al alcalde y le dije:
-Sé quién es ese loco del que te hablé.
- ¿Quién es?- preguntó el alcalde.
- Es Alonso Quijano, se hace pasar por Don Quijote de la Mancha. ¡Ah sí! Y es un vendedor de coches pero se hace pasar por comercial andante- dije.
- Hazte pasar por el Caballero de la Luna y lucha con él- dijo el alcalde.
Más tarde, tras hablar de otras cosas y salir hacia una tienda de armaduras de cine, me puse una armadura y fui a buscar a Don Quijote de la Mancha. Llegué cuando estaba atardeciendo a la mansión de Alonso Quijano. Él estaba con Dulcinea, pidiéndola salir y diciéndola piropos, cuando le oí decir:
- Voy a ver quién llama, guapa.
- Vale, amorcín – dijo ella.
Me vio y me dijo medio enfadado:
- ¿Para qué viene disfrazado, gracioso?
- Vengo a retarte a un duelo en los coches de choque del Parque Warner de Madrid, pero con una condición: el perdedor no cogerá las armas en un año- dije.
- Acepto – dijo él.
Al día siguiente, toda la tensión se había trasladado a Madrid. Don Quijote llegó con Rocinante, su limusina. El ambiente estaba tenso, yo llegué en mi moto. Cuando entramos al Parque Warner nos sentamos en los coches de choque. El alcalde estaba sentado al lado de Dulcinea y de mi compañero Sancho.
Al principio, a mi compañero y a mí nos explicaron la técnica. De repente, sin darme cuenta, empezó la pelea y Don Quijote me dio un golpe que hizo que el imán que me movía por la pista perdiera contacto. Entonces el coche de choque se salió de la pista y me quedé muy malparado.
Al ver Don Quijote como me había quedado, celebró la victoria y yo me tuve que rendir y no tocar las armas en un año, y mientras yo volvía a mi pueblo, Dulcinea y Don Quijote se fueron de aventuras por España. Al volver me bajaron de consejero a 2º consejero y a mi compañero le ascendieron.

Adrián Sánchez. 5º B



Adrián Blázquez Blanco

Profesor del ciclo 2

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